Cómo prevenir escaras en personas que permanecen en cama
Cuando una persona permanece muchas horas en cama o tiene movilidad reducida, algunas zonas del cuerpo pueden estar sometidas a presión durante períodos prolongados. Esto aumenta el riesgo de desarrollar escaras o lesiones por presión, especialmente en zonas como talones, caderas, sacro, codos y espalda.
Saber cómo prevenir escaras es fundamental para quienes cuidan a un adulto mayor o a una persona con movilidad reducida. Los cambios de posición, el cuidado diario de la piel, el control de la humedad y el uso adecuado de superficies de apoyo pueden formar parte de las medidas preventivas.
En esta guía revisaremos los principales cuidados para prevenir escaras en personas que permanecen en cama, qué zonas del cuerpo requieren mayor atención y qué productos de apoyo pueden facilitar el cuidado diario.
¿Qué son las escaras o lesiones por presión?
Las escaras, también conocidas como lesiones por presión, son daños que pueden producirse en la piel y los tejidos cuando una zona del cuerpo permanece sometida a presión durante un tiempo prolongado.
Son más frecuentes en personas que tienen dificultades para cambiar de posición por sí mismas o que permanecen muchas horas acostadas o sentadas.
Las zonas donde los huesos están más próximos a la piel suelen requerir especial atención, como talones, tobillos, caderas, sacro, codos, hombros y parte posterior de la cabeza.
La prevención es especialmente importante porque una lesión por presión puede comenzar con cambios aparentemente pequeños en la piel. Revisarla regularmente permite detectar alteraciones y solicitar orientación profesional de forma temprana.
¿Por qué aparecen las escaras en personas que permanecen en cama?
La presión mantenida sobre una misma zona es uno de los principales factores relacionados con la aparición de estas lesiones. Sin embargo, no es el único aspecto que debe considerarse.
La movilidad reducida, la humedad, la fricción, el estado de la piel y las condiciones generales de la persona también pueden influir en el riesgo.
Por este motivo, la prevención no consiste únicamente en utilizar un colchón antiescaras. Es necesario combinar distintas medidas de cuidado y adaptarlas a las necesidades de cada persona.
7 medidas para prevenir escaras en una persona en cama
La prevención de escaras requiere combinar diferentes cuidados. No existe una única medida que elimine por completo el riesgo, por lo que es importante observar diariamente a la persona y adaptar los cuidados a su nivel de movilidad y condición general.
1. Realizar cambios de posición regularmente
Evitar que la persona permanezca demasiado tiempo apoyada sobre la misma zona ayuda a reducir la presión mantenida sobre la piel.
La frecuencia y la forma de realizar los cambios de posición deben adaptarse a cada persona. Cuando existe movilidad muy reducida, dependencia importante o antecedentes de lesiones por presión, es recomendable solicitar orientación a un profesional de salud.
Al movilizar a la persona, intenta evitar arrastrarla sobre las sábanas, ya que la fricción puede contribuir al daño de la piel.
2. Revisar la piel todos los días
Observa especialmente las zonas que reciben mayor presión, como talones, tobillos, caderas, sacro, codos y hombros.
Presta atención a cambios de color, enrojecimiento persistente, aumento de temperatura, endurecimiento, dolor o alteraciones en la piel.
Si aparece una zona enrojecida que no mejora al retirar la presión, una ampolla o una herida, es recomendable solicitar evaluación de un profesional de salud.
3. Mantener la cama seca, limpia y sin arrugas
Revisa regularmente las sábanas y la superficie donde descansa la persona. La ropa de cama húmeda, arrugada o con objetos pequeños puede generar mayor roce e incomodidad.
Mantener una superficie limpia, seca y correctamente extendida forma parte de los cuidados diarios de una persona con movilidad reducida.
4. Prestar especial atención a los talones
Los talones son una de las zonas que pueden estar sometidas a presión durante períodos prolongados en personas que permanecen acostadas.
Es importante revisar su piel regularmente y evitar mantener una presión continua sobre ellos. Dependiendo de las necesidades de la persona, un profesional puede recomendar determinadas técnicas de posicionamiento o superficies de apoyo.
5. Utilizar superficies de apoyo adecuadas
En personas que permanecen períodos prolongados en cama pueden utilizarse superficies de apoyo diseñadas para ayudar a redistribuir los puntos de presión.
Entre ellas se encuentran colchones y otras superficies antiescaras. Algunos modelos utilizan sistemas de aire y presión alternante que modifican periódicamente los puntos de apoyo.
Estas ayudas pueden complementar los cambios de posición, la revisión de la piel y los demás cuidados preventivos, pero no los reemplazan.
Colchón antiescaras con motor y presión alternante
Un colchón antiescaras con motor utiliza celdas de aire conectadas a un compresor para generar ciclos de presión alternante. Este tipo de superficie puede formar parte del cuidado de personas que permanecen largos períodos en cama.
En Ortopedia San Juan contamos con el Colchón Antiescaras con Motor Maxcare, equipado con 130 celdas de aire alternadas, motor incluido y medidas de 200 × 90 × 7 cm.
6. Considerar alimentación, hidratación y estado general
El estado nutricional y la hidratación también forman parte del cuidado general de la piel y los tejidos.
Las necesidades de alimentación y líquidos pueden variar según la edad, enfermedades, medicamentos y condición de cada persona. Si existe pérdida de peso, disminución importante del apetito, dificultad para alimentarse o alguna condición médica, es recomendable consultar con el equipo de salud.
7. Evitar la fricción y el deslizamiento sobre la cama
Al cambiar de posición a una persona con movilidad reducida, es importante evitar arrastrarla directamente sobre las sábanas. La fricción y el deslizamiento pueden contribuir al daño de la piel, especialmente en zonas como el sacro, las caderas y los talones.
Utiliza técnicas de movilización adecuadas y solicita orientación profesional cuando la persona necesite asistencia para moverse. Las ayudas de transferencia pueden facilitar el cuidado y reducir el esfuerzo del cuidador.
¿Un colchón antiescaras evita por completo las escaras?
No. Un colchón antiescaras puede ayudar a redistribuir los puntos de presión, pero no garantiza por sí solo que una persona no desarrolle lesiones por presión.
Debe considerarse como parte de un conjunto de cuidados que puede incluir cambios de posición, revisión diaria de la piel, control de la humedad, higiene adecuada y seguimiento profesional según el nivel de riesgo de cada persona.
Si la persona ya presenta una herida, el objetivo deja de ser únicamente preventivo y es importante solicitar una evaluación profesional para determinar los cuidados y tratamiento adecuados.
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Información y revisión del contenido
Elaborado por el equipo de contenidos de Ortopedia San Juan.
Este artículo entrega orientación general sobre la prevención de lesiones por presión y no reemplaza una evaluación profesional individualizada.
Fuentes recomendadas para ampliar información:
Guías clínicas vigentes de prevención de lesiones por presión.
Última actualización: 10/2026